El drama es como un vicio, a veces sano y en exceso es como auto-boicotearse o fumar tabaco, tanto da. Es tragicómico, una farsa, un monologo para adictos a Dionisio y al desastre por igual. El drama es éxtasis, es un apelativo a la locura, a la ausencia de guión. Es critica social a ese mundo de formas, luces y actores acotados a una realidad fáctica (muy parecida a un chiste de El club de la comedia sin Eva H), es posibilidad. Ser una reina del drama no es un mundo de fantasía, la fantasía no existe, todo es posible (ojo, lo dice una pesimista, no flipes, contextualiza).
El drama es para esas personas que pueden imaginar una realidad mejor.
Y si algo va mal, catarsis, pero a mi manera.
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